lunes, 2 de septiembre de 2013

NECESIDAD DE ENCONTRAR LA IGLESIA

CAPÍTULO QUINTO

NECESIDAD DE ENCONTRAR LA IGLESIA


Es tal vez Jack Van Impe, este predicador protestante el que me “despierta” el tema de la Iglesia, hasta ahora secundario o inexistente para mí. En el librito “Primeros pasos en una nueva dirección”, el habla de que cuando nacemos de nuevo por la fe en Cristo, a continuación nos debemos bautizar, no porque el bautismo salve –según Van Impe-, sino que somos salvos sólo por la fe en la sangre de Cristo[1]. El dice también que con el bautismo no somos limpios del pecado. Eso creí yo entonces, siguiendo mi mala costumbre de quedar cautivado con la “nueva doctrina”. Es entonces cuando empiezo a plantearme y “angustiarme” por no haber sido bautizado de esta manera, sino sólo en aquella Iglesia Católica de la que hace tiempo me aparté. Pero realmente nunca tuve demasiado claro el tema del bautismo ya que la Biblia parecía decirme otra cosa, el bautismo en la Biblia está ligado automáticamente a la confesión de la fe, y no se demora sino que es un acto único, en el que una cosa va unida a la otra. Poco después, sintiendo la necesidad de ser fiel a la Palabra de Dios tal como la comprendía yo en ese momento[2], comencé a indagar en que iglesia se practicaba lo que yo estaba entendiendo como el verdadero y único bautismo bíblico. ¿Cómo hacerlo? Acudir en persona a alguna iglesia no católica me daba temor, ya que como hay tantas no estaba muy seguro de cual sería secta o cual sería iglesia verdaderamente cristiana. De modo que internet fue mi herramienta para comenzar mi búsqueda. Busqué una iglesia y me encontré con una evangélica con la cual contacté por e-mail y les hice las preguntas sobre el bautismo: ¿Cuál era la forma correcta de hacerlo? ¿Quién tiene autoridad para bautizar?, etc. Obtuve respuesta tras algún tiempo de espera el 25 de Junio de 2001. Seguramente habría desconfianza en mí, porque aunque la explicación fue buena, decidí preguntar en otro lugar para asegurarme de que coincidían[3].
Esta segunda respuesta la obtuve el 9 de Agosto de 2001 por e-mail. En dicha respuesta me aconsejaban que me bautizara aunque no asistiera en principio a ninguna iglesia, y me daban como opción la de contactar con alguna persona que conociera yo, cristiana no católica por supuesto y bautizada o bien me acercara a alguna iglesia donde se predicara “fielmente la Palabra” (según ellos), y pedir el bautismo. Esta segunda opción fue la que escogí, no tenía otra salida, sin embargo aún tenía inquietudes respecto al tema. Era reticente a acudir a una iglesia protestante. Si hubiera podido, mi deseo era bautizar yo a mi mujer y que mi mujer me bautizara a mí, y ya está, pero entendí que eso no era bíblico después de que me respondieran por segunda vez dos días más tarde. La sugerencia de estas personas, era darme direcciones de iglesias en Málaga donde pudiera yo acudir para pedir el bautismo. Y así lo hicieron. Ya tenía las direcciones, ahora me tocaba decidirme. Pero no era nada fácil. Tenía temor y dudas a pesar de las respuestas. Creo que fue aproximadamente en el verano del 2001 cuando sentí por primera vez la curiosidad-necesidad de entrar a una iglesia no católica. Lógicamente esta convicción no llegó de la noche a la mañana, sino que fue un proceso de tiempo. Fue en Julio de ese año, cuando entré en una página de una iglesia cristiana (bautista), y ellos me invitaban a solicitar una Biblia gratis. Lo hice, y ese libro ha sido mi bendición desde entonces. Lectura casi diaria, estudios personales de la Biblia, etc. Enseguida comienzo a escribir en foros de internet sobre temas de la Biblia. Uno de ellos es en www.forocristiano.com y mi Nick fue 2timoteo4:2
2 Timoteo 4:2 este era mi avatar en el foro cristiano

El 25 de Agosto de 2002 ingreso en este foro de Iglesia.net, y allí trato de publicar lo que escribo. Enseguida me doy cuenta de lo que agota porque siempre están discutiendo. Escribí un total de 230 mensajes en ese foro. El último fue el 21 de Mayo de 2005, ya cuando llevaba unos meses en la Iglesia Católica, y lo hice para dar testimonio de mi conversión, lo cual me supuso una gran persecución. En mi estancia en ese foro protestante, me daba cuenta con el tiempo que los protestantes no se ponen de acuerdo con los católicos, pero es que realmente constato que entre ellos mismos hay discrepancias y grupos por doquier. Es ahí donde empiezo a darme cuenta de que yo no soy protestante, porque no comparto estas formas de actuar, y así se lo digo a un forista que duda de cómo debe ser llamado, ya que fue católico y ahora no lo es. Esta fue mi respuesta:
Estimado *****, si eres seguidor o discípulo de Cristo, sólo eres una cosa: cristiano, y eso es correcto.
A los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía. (Hechos 11:26). Eres seguidor de Cristo, no por la etiqueta de la iglesia, sino por otra cosa: crees en el mensaje del evangelio, oyes la Palabra de Dios y la obedeces. Dios te bendiga por decir: "soy cristiano"
Desde el principio yo lo tengo claro, porque la misma Palabra de Dios lo dice muy claro. La iglesia de Jesucristo debe estar unida. No a los grupos[4], no a las divisiones y no a las separaciones entre hermanos. Mi concepto de cristiano se corresponde con las palabras de Jesús, en eso no tengo ninguna duda:
…para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste[5].
…un Señor, una fe, un bautismo[6]
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.[7]
Es en este foro donde arremeto públicamente en varias ocasiones contra cosas del a Iglesia católica que no comparto, pero también lo hago contra los protestantes, quedando un poco como en medio de todo, en solitario. Apartado de lo católico, no encajando en lo protestante, mi concepto ahora empieza a ser: “soy cristiano y punto”. Es en este foro donde trato el tema del bautismo que durante más de un año me ha estado rondando la cabeza sin llegar a realizarlo. Simplemente había pasado un año, pero no me había decidido a asistir a ningún sitio; Seguía esperando. Pero al tratar el tema en el foro, definitivamente llegué a la conclusión que debía bautizarme cuanto antes. Esto fue después de publicar el tema: ¿Cuándo debe uno bautizarse? En Octubre de 2002. Para entonces, yo ya tenía en mente una cosa clara. El bautismo que veo en la Biblia se hace de forma inmediata después de creer ¿dónde se practica así hoy, pensaba yo? Yo he sido bautizado siendo un recién nacido en la Iglesia Católica, sin embargo no tengo conciencia de ello, nadie me preguntó, no era mi fe confesada, sino la de mis padres y padrinos en mi lugar. Muy recientemente he sabido que esa confesión de fe se efectúa también en la Iglesia Católica en el Sacramento de la Confirmación, el cual yo de niño, no recibí, supongo que por ignorancia y dejadez de mi religión. El bautismo de niños no aparece en la Biblia de forma expresa, aunque tampoco está totalmente hay nada que pueda uno sacar de la Biblia para negar el bautismo a los niños. Yo quiero entonces seguir el ejemplo bíblico, basado en mi libre interpretación que es totalmente válida para mi. Siguiendo el error protestante. No me estoy percatando que el bautismo de niños viene practicándose en la iglesia durante 15 siglos antes de la llegada del protestantismo, y que aún Lutero no pudo rechazar el bautismo de niños. Es una pena que muchos hermanos separados nieguen este sacramento, ya que es mediante el bautismo con el que recibimos de Dios el mayor regalo, que es ser hecho hijo de Dios y miembro de la Iglesia. Este es un auténtico regalo de Dios, y verdaderamente lo es. Yo no sería miembro de la Iglesia y cristiano si no fuera por haber recibido al principio este sacramento, y luego en mi infancia, una educación de acuerdo a la fe cristiana, aunque esta fuera sólo básica.
Por el contrario, los hermanos separados, sufren al ver a sus hijos en algunos casos que según sus creencias, no aceptan a Cristo como Señor y Salvador personal, según el modo de entenderlo de cada iglesia o secta protestante, y por lo tanto sufren por ellos, y esperan que Dios se manifieste en sus vidas o que decidan interesarse por él, cuando todo hubiera sido tan sencillo como haber ofrecido de parte de Dios el regalo del agua bautismal al niño, para que este naciera de nuevo “de lo alto” y pudiera ser educado en la fe de una forma correcta.
Querido hermano separado, si lees esto, yo te digo, aún hay esperanza y no es demasiado tarde.
Pero yo en aquel entonces no veo esas cosas, sólo veo la situación desde un punto de vista fundamentalista: sólo la Biblia me dirá lo que tengo que hacer[8], sin pararme a pensar entonces, que los primeros cristianos ni tenían la Biblia, sino que la doctrina cristiana se transmitía por tradición oral a través de la Iglesia en los primeros años. De cualquier forma, yo entonces no veía estas cosas, así que así fue mi acercamiento a los hermanos separados bautistas o evangélicos, para pedir ser bautizado.
A los 31 años, año 2002, sentí que tenía que pasar por la puerta de una iglesia evangélica. Era domingo. Esa iglesia me llamó la atención por su fachada tiempo atrás, pero nunca había pensado en la más remota posibilidad de que un día sentiría deseos de entrar allí. Otro domingo me encontré dando paseos con mi perro, calle arriba calle abajo en la acera de la iglesia, tratando de averiguar cómo eran los que estaban dentro, que hablaban, como se comportaban. Una puerta cerrada me impedía ver el interior, pero mis oídos escuchaban desde fuera cánticos a Dios y  a Cristo. Nunca había oído cantar así en la Iglesia Católica[9]. Parecían estar llenos de gozo. Me ponía entonces más cerca de la puerta para oír, disimulando y en cierto modo “participar” espiritualmente de una sensación de bienestar que me daba la música que oía. Me sentía bien allí fuera, pero no me atreví a traspasar la puerta en ningún momento. Tenía muchas incógnitas y miedos. ¿Qué hacer? ¿Me sentiría extraño? ¿Notarían mi presencia? ¿Pasaría desapercibido? ¿Tendré que decir algo a alguien? ¿A quién? ¿Puede uno entrar sin más o es una especie de club privado que necesita invitación? ¿Y si pierdo lo que tengo?
Después de semanas haciendo lo mismo, me di cuenta que no sabía ni me atrevía a dar el paso y fui desechando la idea de entrar en aquel lugar. Intenté en ese momento convencerme que podía continuar mi vida como hasta ese día. Yo me valgo sólo para leer y aprender la Palabra de Dios, con Dios y con mi mujer ya somos iglesia al compartir la misma fe.[10]
Un tiempo después me volvió otra vez el anhelo de compartir mi fe cristiana con otros hermanos. Y es que el Señor no nos ha creado para estar solos, y la Iglesia es el pueblo de Dios, aunque yo todavía eso no lo entendía.
Me enteré de la existencia de otra iglesia cerca de donde vivo, y se repitió la historia de la anterior. Fui a observar primero su apariencia. Me paseé arriba-abajo con mi perro y de nuevo oía cánticos que me llenaban de ganas de compartir eso. Un domingo me decidí a presentarme allí. Mi intención era pedir ser bautizado. Esto fue en Septiembre de 2002. La situación fue negativa. En mi primera visita les digo que creo en Jesucristo y les expongo que he llegado a la convicción de que necesito ser bautizado y ser añadido a la Iglesia. Participo como invitado y oyente a su culto. La sensación no fue mala, pero si extraña. Es la primera vez que asisto a un culto no católico. Me quedé con uno de los que hace de responsable en aquella iglesia, y le expliqué más profundamente mis razones y mis creencias para estar allí. Queda en que nos veamos próximamente para seguir hablando. Me llamará. Sin embargo hay una excesiva tardanza desde que fui la primera vez a ellos y el día que me llaman para contrastar y explicar sus creencias. Según me dice, la semana anterior trató de comunicarse por teléfono pero al parecer se confundió. Extraño. Envió un e-mail, pero yo lo pasé por alto por error. Lo volvió a intentar unos días después. De cualquier forma, iba todo muy accidentado y muy lento. Pasó más de un mes desde que asistí voluntariamente a aquel culto, pero aún no habíamos hablado. Finalmente me citaron el 7 de Octubre. Aquel día, después de casi cinco semanas, tuve la ocasión de oír sus explicaciones, apoyadas por unos libros que había traído. Hago algunas preguntas, y me son respondidas satisfactoriamente, pero hay elementos fundamentales con los que no he logrado sentirme cómodo.  Me ha prestado un libro sobre el matrimonio, y otro que es una especie de libro de lecciones con test sobre elementos bíblicos. Acudo al culto del domingo, llevé mi Biblia. Realicé un escrito en el que explico mi sentir y se lo entrego al responsable, el cual me dice que tienen que orar y hablar mi caso con los miembros de la congregación, y tomar una decisión, aunque de entrada me apunta algo que más o menos significa que para que me bauticen deben “estar seguros” de que mi fe es verdadera. Para ello me propone que asista a las reuniones y que me relacione con el resto para que ellos me conozcan y puedan hacerse una opinión sobre mí. Su palabra es darme una respuesta lo antes posible a mi petición de bautismo inmediato,  y nos despedimos.
Estamos en Octubre de 2002. Tras una semana de espera sin recibir ninguna llamada, decido visitar otras iglesias. La elegida es una iglesia Bautista. Me decido por ella, por algunos motivos, entre otros porque al parecer mi padre asistió a ella cuando era niño por un brevísimo tiempo, y mi mujer la conocía de vista por estar frente a su colegio. También recuerdo haberme puesto a investigar en internet y con lápiz y papel para ver en que creían estos bautistas. Esta era una iglesia denominada “evangélica bautista”. La sensación el primer día fue extraña también. Estuve asistiendo durante unos dos meses casi cada domingo. Esta iglesia no tiene “ancianos” como dirigentes sino a un “pastor”. El primer día le esperé al terminar el culto para presentarme y explicarle mis motivos de estar allí. Me recibió en su despacho, y yo con timidez pero con convicción una vez me arranqué, le expliqué un poco “mi vida” en relación a mi fe en Cristo, le hablé de mi página web, e incluso de mi pequeña experiencia en la anterior iglesia evangélica situada no muy lejos de esta[11]. Tras unas palabras halagadoras y amables de su parte, le dije que deseaba ser bautizado, pero ya estando yo un poco cansado de ir por estas iglesias pidiendo que “cumplieran” con lo que la Biblia decía literalmente, y tomando el ejemplo del Simón el Etíope y el apóstol Felipe[12]también le expuse que el bautismo no debía ser demorado más, y que si ellos afirman en sus declaraciones de fe que la Biblia es su única norma de fe y conducta, pues yo en mi conocimiento de aquellos tiempos quería que se me aplicara a mi igualmente esa norma introducida por el protestante Lutero. Su respuesta fue para mí sorprendente: «- Ahora no puedo llenar la pila para bautizarte a ti sólo. Si quieres en todo caso, lo que podemos hacer es incluirte para ser bautizado dentro de 2 o 3 meses en el próximo bautismo que celebremos.” De nuevo la respuesta evasiva, como en la congregación anterior. La Biblia me habla de un bautismo inmediato el que practicaban los apóstoles y primeros cristianos después de creer en Jesucristo, y ellos afirmaban seguir la Biblia, acusando a los católicos de ir contra ella, sin embargo una vez más se me pedía esperar. Veía claras contradicciones. Si dicen seguir la Biblia, ¿por qué no actúan como se ve en la Biblia? Tal vez cansado, por tantas negativas, acepté lo que no había aceptado en la anterior. Esperar ese tiempo. No tenía más remedio llegado a ese punto, aunque yo no estuviera muy conforme. Traté de ser dócil a lo que me decían.
    Así lo hice. Mientras tanto me dispuse a conocer aquella iglesia asistiendo a sus cultos del domingo por la mañana. Recuerdo que iba a lo que ellos llaman “escuela dominical”[13], en la que el pastor explicaba algo de la Biblia.
    En algunas ocasiones me llevaba bolígrafo y papel para tomar notas y después poder estudiar las cosas que escuchaba y escudriñar.
    Fueron transcurriendo los dos meses, entre domingo y domingo, y había algo que me sorprendía. El cómo pasaba desapercibido, casi nadie se me acercaba para nada, e incluso a veces estaba hasta sólo sentado en una fila de bancos. Tan sólo los saludos típicos de hola y adiós, pero a nadie parecía importarle que yo estuviera allí. Un día quisieron que me fuera con los jóvenes a otra sala a escuchar la escuela dominical, pero yo me negué, porque lo que realmente me interesaba era escuchar al pastor y estar donde estaban los adultos de la iglesia. La escuela dominical me sorprendió al principio, porque nunca había vivido que en una iglesia el que habla la palabra de Dios, permita que los que escuchan den sus opiniones sobre lo que escuchan. Lo más sorprendente es que cuando hay mucha gente, las opiniones pueden ser muchas y diversas sobre un mismo tema, y puede haber confusión. Eso no me terminó de convencer del todo. ¿Demasiados maestros?
    En Diciembre, un domingo no tenía ganas de ir, y decidí ir a visitar otra iglesia bautista para conocer más[14]. Situada en otra parte de mi ciudad. Aquella era algo diferente, más pequeña y familiar, la gente era más cordial y amable conmigo, un desconocido que llegaba por primera vez, y participé en el estudio de la Palabra aportando algunos de mis conocimientos, sentado en una mesa con varias personas. Quisieron invitarme a comer. Les dije que tal vez volviera por allí, aunque no lo hice nunca. Al domingo siguiente volví a la anterior iglesia bautista.
    Finalmente me aburrí de tanta frialdad y fingimiento. Es algo que tampoco veía en los cristianos de la Biblia, y si vamos a seguir la Biblia, a mí todo eso me chocaba. No me sentía cómodo, y en todo el tiempo nadie me dijo nada de bautizarme, tal y como me había dicho el pastor, así que me sentía tal vez engañado, o tal vez que aquello no era serio, y no era lo que parecía. En la última semana de Diciembre antes de Navidad, decidí no ir más. El pastor tenía mi e-mail, y ni me escribió para interesarse por mí nunca, ¿y no se supone que el buen pastor da la vida por sus ovejas?     Esa era otra prueba más. La prueba del Evangelio de Jesús. No falla. Estaba claro, aquel no era mi lugar.
    Transcurridos dos meses sin recibir noticia de la primera iglesia evangélica, recibo una llamada inesperada el 28 de Diciembre de 2002 (día de los santos inocentes), del hermano José Manuel. Su propósito, “felicitarme” las fiestas, aunque también me comunica lo que ya me imaginaba hacía dos meses. Mi propuesta no fue aceptada, y ellos deben atenerse a sus decisiones y normas internas. Bautizarme, si, pero después de pasar por un periodo más o menos breve (¡2 o 3 meses!), en el que el “candidato” sería conocido y deduzco que valorado por sus frutos, para ver si mi fe era verdadera. Lo curioso es que ya habían pasado 2 o 3 meses desde que les conocí, y ahora me pedían otros tres para “formarme”, o utilizando una de sus expresiones, “discipularme”. De nuevo la incongruencia con sus propias normas protestantes de “sólo la Biblia”, y “la Biblia única autoridad”. Invito a los protestantes y no católicos que lean mi libro a estudiar algunos de los bautismos de los primeros cristianos que vienen narrados en la Biblia, y verán que no se practicaban así. No lo hizo así, Simón el Etíope, ni siquiera el Apóstol Pablo, ni el carcelero y su familia…
    Realmente la propuesta me pareció demasiado complicada de aceptar, porque en el fondo no me fiaba de que me quisieran llevar por un camino que yo no veía, lo que yo entendía por cumplir lo que dice la Biblia, en cuestión de Bautismo, siguiendo el concepto protestante de “sólo la Biblia” e “interpretación privada”.
    Tuvimos una conversación telefónica larga en la que yo me opuse claramente a estas formas de actuar, siempre usando la Biblia para argumentarles mi posición, la misma Biblia que ellos dicen que es lo único a lo que obedecen. Esa es otra falsedad y autoengaño de estos grupos pseudocristianos. No es cierto.  Yo entonces quise quedar bien con el, y le dije que iría a probar en otra iglesia, a lo que el me contestó algo que todavía me añadió más argumentos en contra de este lugar. Aquella persona me dijo
     – Javier, en ese caso, yo te rogaría de que no sería conveniente que te congregaras con nosotros. A lo que yo le contesté: - ¿no puedo ir a una iglesia o a otra sin que eso suponga un problema? – Es que verás...a nosotros, no nos gusta pescar en pecera ajena.
    Ahí terminó mi conversación con él. Me di cuenta claramente, y ahora con el tiempo aún lo veo más claro, como una iglesia fundada por Cristo no puede ser tan sectaria y exclusivista. Con el tiempo ví que casi todas son así, unas lo demuestran más claramente y otras menos. Si estás con unos, no está bien que vayas con otros. Eso demuestra que no son iguales, y que contradicen la palabra de Dios cuando esta condena las divisiones, y alienta la unidad de los cristianos.
En una semana había concluido mi historia con dos iglesias no católicas al mismo tiempo prácticamente. La tercera fue una anécdota en el camino, aquel tampoco era mi lugar. Y estaba tan quemado que no quería saber nada de iglesias, y durante un tiempo aparté la idea de mi cabeza con la ayuda de mi mujer, testigo de todos mis comportamientos y explicaciones. Pasaron más de seis meses antes de que volviera otra vez mi idea de bautizarme, y  pensé:           “Tal vez debiera intentarlo en aquella iglesia de la fachada grande que fue la primera que vi”.
Esta es la historia que escribí al cumplirse un año desde que entré en aquella iglesia evangélica por primera vez. En ninguna otra duré tanto ni llegué a entablar comunicación con sus miembros, sólo en ese lugar tuve oportunidad de vivir experiencias con personas.



[1] La falsa creencia protestante de sólo la fe te salva, y las buenas obras no cuentan.
[2] Otro de los errores de los protestantes que crean nuevas sectas, “la libre interpretación de la Biblia”.
[3] Signo claro de que para mi era importante la unidad doctrinal en la Iglesia, y que luego me llevaría a reconocer a la Iglesia Católica como la verdadera Iglesia que Cristo fundó.
[4] Entendiéndose desde el punto de vista de no estar unidos al Magisterio de la Iglesia Católica.
[7] 1 Corintios 1:10
[8] Así es como se crean las divisiones entre los mismos protestantes, porque cada uno puede interpretar la Biblia según su propio parecer.
[9] Aunque no tenía demasiada experiencia en la Iglesia Católica, tengo que reconocer que estos evangélicos hacen mucho énfasis sobre el canto y la música.
[10] Según el entendimiento que tenía yo, basado en el versículo, donde hay dos o tres congregados en mi nombre yo estoy en medio de ellos.
[11] Otra gran diferencia con la Iglesia Católica. Mientras dos parroquias cercanas conservan la misma doctrina y la misma fe en Jesucristo, es decir, tienen UNIDAD, estos grupos están divididos, lo cual contradice la misma enseñanza de Cristo y los Apóstoles, y de la Tradición de la Iglesia que viene desde entonces.
[12] Hch 8, 35-38
[13] La escuela dominical es un concepto protestante, que se inició en 1780 por parte de un periodista británico que sintió preocupación por los niños pobres que no sabían leer ni escribir. Ante el avance de la escolaridad pública se hicieron innecesarias y se enfocaron a la enseñanza religiosa para sus niños. Los bautistas norteamericanos lo extendieron a toda la familia con cursos bíblicos y se extendió por América Latina. En España las escuelas dominicales fueron implantadas por la organización católica de la “Real Asociación de Escuelas Dominicales” a partir de 1857 de carácter benéfico, católico y aristocrático, para la formación de mujeres trabajadoras que nunca habían estudiado o habían abandonado pronto. Fueron impulsadas por el jesuita Mariano Cortés y la duquesa de Humanes, siguiendo el modelo del periodista británico Robert Raikes en el siglo XVIII. Desde el siglo XX las escuelas dominicales son ministerios dentro de las congregaciones evangélicas que tienen por objetivo enseñar la Biblia.
[14] Algo muy normal en un católico, el poder ir a parroquias e iglesias diferentes, porque vaya a donde vaya la doctrina va a ser la misma, pero no ocurrirá así con los protestantes.

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